Por
su poder aislante, reduce de una manera importante el consumo
de energía calefactora, lo que produce beneficos
económicos
y medioambientales ( reducción de emisiones de CO 2
y SO 2, causantes del efecto invernadero
y
la lluvia ácida).
En
producción no se utilizan ni se han utilizado nunca
gases CFCs o HCFCs, principales agentes de la degradación
de
la capa de ozono.
Su
proceso de fabricación es limpio, con bajo consumo
de agua, no emite contaminación ni se generan residuos
sólidos.
Su
combustión produce gases orgánicos (principalmente
CO 2 ) y vapor de agua, similares a los producidos por la
madera
o el corcho, que son inocuos para la vida.
Es
un material 100% reciclable.
Se
puede usar como carburante por su gran poder calorífico,
ahorrando así el consumo de otros derivados del petróleo.
Tanto
durante su fabricación como durante su vida útil
es un material inocuo, y su uso no presenta riesgos para la
salud.
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